Y un sueño que soñó con ser verdad.
Un par de mochilas, un guiño a esta tierra,
y un viaje a punto de comenzar.
Caminando, siempre caminando
por la orilla de la ciudad.
Y mi casa es Puerta del Cielo
no importa dónde vaya a parar.
Con la vista puesta en el cielo lejano
y manos que me dan la libertad.
Sueño, pienso, río y luego bailo
y ya no quiero tener que frenar.
Esta vez ya no me esperen a la vuelta,
se han ido todos lejos de acá.
Estuve, flaco y negro, por sus casa,
pero ahora todos viven acá.
Es un tipo buscando madera
cumpliendo el sueño de nunca acabar.
Tirando la rueda, masticando mierda,
en el camino de la verdad.