lunes, 10 de marzo de 2014

CHOCANDO EL PARAÍSO

Escrito por Maximiliano Guevara

En la vereda, afuera, expulsado de todo lo que fue mio. 

Baña la luz amarilla parte del pavimento, el resto lo gana la oscuridad, la casa, el frente, la calle de tierra que topa en lo de mis suegros.

Converso de a ratos con la brasa de mi cigarrillo, lejana cada vez más de mi boca. Entre lo que me queda está la vieja Estanciera, herida de muerte hace mucho, féretro impensable de mis recuerdos. Años atrás, en su interior, era el paraíso. Los niños y mi mujer, que espera, guardaba entre las estrías de su vientre lo que le restaba de juventud, lo que le quedaba de belleza.

Otra pitada y van mil en la puerta de la casona. La luz amarilla se torna mortecina, se va apagando en recuerdos, entre sangre y pólvora, con mucho gusto a tabaco.

LA CRIATURA

¿Cuál es el lugar más raro donde despertaste? Me lo preguntaron una vez. No lo tuve que pensar mucho. "En mi cama", contesté.

En la soledad de las calles de noche, aparecen extrañas criaturas. No son invisibles pero casi no se ven, nadie las ve. No se dejan. Hay que esperar los rincones más oscuros de la ciudad para distinguir una. Se mueven por las paredes y los techos. Saltan de un edificio a otro con mucha rapidez. Están condenados a vagar de noche.

Atacan a personas que van solas. Atacan desde lejos. Las víctimas solo sienten un pequeño mareo. En ese momento podemos saber que acabamos de perder 1 o 2 años de vida. Estas criaturas roban tiempo. De ello se alimentan.

Trato de no salir solo de noche y mucho menos de dormir con la ventana abierta. Aunque a veces me olvido.

Cuando me despierto, sin motivo alguno, a mitad de la noche, entonces sé que la criatura estuvo respirando a mi lado.-

domingo, 2 de marzo de 2014

ABDUCIDO

Escrito por Maximiliano Guevara

Me despierto rápido. Ha entrado luz desde la puerta. Nunca ha pasado ésto, las paredes se me vienen encima, el aire se agota y siento un hambre atroz. Las manos sin uñas raspan lo que pueden, arañan y agarran suavemente. Mi boca se queda en alarido eterno mientras me enfrío sobre la mesa y escucho a lo lejos:

"Listo querida, fue un embrión grande así que vas a tener sangrado por unos días".-