Escrito por Maximiliano Guevara
Me despierto rápido. Ha entrado luz desde la puerta. Nunca ha pasado ésto, las paredes se me vienen encima, el aire se agota y siento un hambre atroz. Las manos sin uñas raspan lo que pueden, arañan y agarran suavemente. Mi boca se queda en alarido eterno mientras me enfrío sobre la mesa y escucho a lo lejos:
"Listo querida, fue un embrión grande así que vas a tener sangrado por unos días".-
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