domingo, 2 de marzo de 2014

ABDUCIDO

Escrito por Maximiliano Guevara

Me despierto rápido. Ha entrado luz desde la puerta. Nunca ha pasado ésto, las paredes se me vienen encima, el aire se agota y siento un hambre atroz. Las manos sin uñas raspan lo que pueden, arañan y agarran suavemente. Mi boca se queda en alarido eterno mientras me enfrío sobre la mesa y escucho a lo lejos:

"Listo querida, fue un embrión grande así que vas a tener sangrado por unos días".-

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