Canción
Y mientras tanto estás allí,
encerrada, enojada.
Es todo por tu propio bien
que tus manos están atadas.
Una habitación feroz,
toda triste y en pena.
La luz llega del corazón,
que es un molde de arena.
Y sin embargo estás aquí, junto a mi,
tan presente
en mis vidas.
Una foto sin color trae el recuerdo
de un adiós
en mi huída.
Es que nada fue real
(tus ojos nunca podrán
ver el cielo).
En tu encierro hay ansiedad,
también paz,
cada cual siente su duelo.
Ese de allí ya no soy yo,
es mi mente reflejada.
Soy solo un cuerpo alrededor
que solo sirve de carnada.
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