Un rugido escuché, un último aliento exhalado con fuerzas, con bronca y ronco. Sobre todas las cosas, con bronca. Retumbó el sonido en una habitación blanca y solitaria. En el sonido se distinguió algo parecido a unas palabras, una frase. No entendí.
No estoy en otro lugar aunque me parece escuchar el ruido de mi ventilador turbo en la segunda velocidad. Fue en una mañana de Enero, hacía calor pero la habitación estaba fresca. Algunos pájaros ya molestaban con su piar pero nunca iba a cerrar las ventanas.
La luz del sol ya había aclarado la habitación así que me volví a tapar con la sábana y me di vuelta hacia el otro costado, de espaldas a la ventana, al mismo tiempo que daba vuelta la almohada hacia el lado fresquito.
No creo haber soñado algo lindo, tampoco sentía el cuerpo reparado por el sueño, aunque despertar allí, en ese lugar, fue hermoso.
Fueron unos segundos nomas, luego entendí la frase.-
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