martes, 29 de abril de 2014

LOS 2 FAROS

La suerte del Náufrago depende, no de sí mismo, sino de las caprichosas corrientes marinas. Nada más.

Parece que al fin está llegando a algún lugar en el que se pueda hacer pié. Lo ve una vez más, como cientos de veces, pero en ésta ocasión su imaginación no lo traiciona como en las anteriores.

Con la cabeza apoyada en esa especie de balsa de goma y apenas abriendo uno de sus ojos, logra distinguir dos grandes Faros. Uno está a su izquierda, en tanto que el otro se ubica a su derecha. Su balsa parece encaminarse por el centro.

No es fácil juntar las fuerzas necesarias para que el oleaje de la playa no devuelva a ese perdido y eventual marino a plena mar otra vez, como un resorte.

Las fuerzas casi se acabaron. No solamente las físicas. Pero los faros no solo sirven para alumbrar al desahuciado, sino que también lo guía. 

Lo que prometen éstos Faros, a lo lejos, es más de lo que la muerte puede ofrecer, es la idea de una vida que se puede vivir.-

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