domingo, 23 de febrero de 2014

DEPARTAMENTO ALQUILADO

Me llamó la atención un ruido como de un motor chico, era un ruido constante. El sonido provenía de la cocina. Hace 6 años que alquilo aquí y nunca antes lo había sentido.

Eran las 5:30 de la mañana y casi la hora de levantarme para ir al trabajo. Aun de noche, decidí salir de la cama para investigar si algo se había roto en la cocina.

Al salir de la habitación noté que la puerta de la pieza del frente, que utilizo sólo para guardar cosas, estaba entreabierta. Me preocupaba más el sonido. Seguí camino hacia la cocina y, antes de entrar, encendí la luz.

El ruido era una cafetera eléctrica que estaba programada para activarse. El aroma era exquisito, pero yo nunca tuve cafetera eléctrica; además, muchos muebles estaban cambiados de lugar.

Sentí una voz saliendo de la habitación desocupada. Me apuré por llegar hasta la puerta de salida. En medio de la oscuridad del living, tanteé la pared hasta encontrar las llaves colgadas. Abrí la puerta con extrema cautela, siempre mirando fijamente en el pasillo que conducía a la pieza. Antes de salir noté que se encendió una luz.

Salí corriendo por el pasillo. Bajé por las escaleras los tres pisos, en pijamas y descalzo. No pensaba más que en salir del edificio y buscar a un policía. Antes de llegar a destino, me encontré con la portera, en la planta baja, a la que le dije casi sin aliento y desesperado que alguien había entradop en mi departamento y que algo también pasó con mis muebles.

Se dio vuelta y me miró asustada. Reculaba con pasitos cortos sin decirme nada, solo me seguía mirando con terror.

Yo la vi directamente a los ojos, era ella, pero más vieja. Yo era yo, pero mi departamento hacía mucho tiempo que había dejado de ser mio.-

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